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El chantaje emocional es un clásico de las relaciones no sólo de pareja, sino filiales, entre hermanos, entre colegas y hasta entre amigos. Incluso lo utilizan los publicistas para vendernos cualquier cosa, por ejemplo:

“Porque alguien que de verdad quiere a su familia se asegura en Seguros La llave”

O para venderles pañales o fórmula materna a una madre: “Porque una madre de verdad, sabe lo que su hijo quiere”.

También lo utilizan los políticos en campañas como “porque quien quiere un futuro para su país, vota por….”

Y es que el chantaje emocional se basa en tocarnos las emociones y chantajearnos con ellas, es decir, te cambio alguna acción que quiera que realices, por una emoción positiva.

Como seres emocionales, somos presas del chantaje

Este tipo de chantaje es muy común y cotidiano debido a su efectividad comprobada, ya que probablemente las emociones sean uno de nuestros territorios más vulnerables. Y aunque a favor de ciertos chantajistas emocionales, hay que decir que no es siempre “consciente” (excepto en publicidad), no por ello deja de ser una de las caras del maltrato psicológico.

Chantaje emocional

Después de todo, cualquiera en su sano juicio afirmaría que: ¿qué persona normal quiere que alguien se suicide por ella, o se enferme, o se deprima o, en casos menos simpáticos, sea responsable de “arruinarle la vida”?. Pues nadie, obviamente.

Es por eso que la gente se alegra tanto cuando su ex-pareja rehace su vida o es por eso también, que nadie utiliza argumentos como “después de todo lo que he hecho por ti…” “o cómo me haces esto, a mí que lo único que hago es cuidarte”.

Y es que lamentablemente, el chantaje emocional es una de las herramientas de negociación mejor aceptadas socialmente, ya que sin el “chantaje” emocional lo que queda es la extorsión, la coacción o la violencia total.

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Todo el mundo recurre al chantaje emocional, hasta las mascotas

Quien tiene perros y gatos sabe lo buenos que son los animalitos para el chantaje emocional. La mirada de desesperación y melancolía de un gato o un perro que quieran una ración extra de comida, solo tiene parangón con la famosa mirada tierna del Gato con Botas de Shrek.

También hay un tipo de chantaje emocional más “light” que consiste en echarle en cara a los seres queridos, lo buena gente que es uno o lo importante que uno es, no vaya a ser que no se den cuenta suficiente.

Se trata de una campaña de imagen como las que hacen las corporaciones eléctricas, los bancos o las empresas petroleras para “lavarse la cara” demostrando como dedican un porcentaje ínfimo de los billones que le arrancan a tajos al planeta en “sembrar un árbol” o “apadrinar a un niño”.

Este chantaje curiosamente es muy popular entre las madres que desde luego, suelen ser menos crueles que las multinacionales:

“No sé que harían sin mí”

“El día que yo les falte….”

“Yo todo lo que he hecho en la vida es por ustedes…”

“Perdí mi juventud por criarlos….”

Un matiz de este tipo de chantaje emocional es el matiz “psicosomático”

-“Mamá ….soy homosexual…”

-“Me vas a provocar una embolia…”

Por supuesto, es bastante común en las relaciones inmaduras y disfuncionales de pareja (que son la gran mayoría, lamentablemente):

-” Nadie te va a querer como yo”

-“Como me vas a hacer eso sabiendo lo mucho que te quiero”

-“No puedo vivir sin ti”  

-“Regresa, por tus hijos…”

-“Sino me atiendes ese teléfono ya….no respondo…”

Y sinceramente, que tire la primera piedra quien no haya recurrido nunca o haya sido víctima alguna vez del chantaje emocional.

Y es que una gran parte de nuestro imaginario “amoroso” se basa en el chantaje emocional. Desde el clásico por excelencia del amor Romeo y Julieta, tan lleno de “sin ti me muero” que se mueren al final, hasta cualquier canción Pop de nuestros días. Si esto no fuera así y el chantaje emocional fuese parte de nuestra forma de entender las relaciones, gran parte de la cultura moriría, pues se basa en el chantaje emocional.

Pensemos en canciones famosas como Corazón Partío” : ¿para qué me curaste cuando estaba herido? , si hoy me dejas de nuevo el corazón partío…¿quién me va a entregar sus emociones? ¿quién me va a pedir que nunca la abandone? (chantajea y hasta celebra ser chatajeado emocionalmente.)  Y millones más, cuyo simple título encierra una frase manipulativa.

El género del bolero prácticamente está dedicado al chantaje emocional y no digamos la copla , el tango o la balada: ‘Sin ti no soy nada’, ‘La bien Pagá’, ‘La falsa moneda’, etc.

Y es que hay un límite muy fino entre lo que se considera chantaje emocional y la expresión sincera de nuestros sentimientos y emociones:

” Si haces eso ( te vas con la secretaria) me vas a partir el corazón”

El chantaje como forma de comunicación 

El problema del chantaje emocional, es cuando uno de los miembros de la relación se vale de él sistemáticamente, para coaccionar o dominar al otro, estableciendo un juego de poder  y explotación.

Así como las fronteras de ciertos sentimientos son bastante fáciles de transgredir ( amor y atención que se convierten en fijación y obsesión, la vulnerabilidad y la confianza se pueden convertir en dependencia, etc).

A través de explotar y manipular  sentimientos como la culpa, el amor, el temor a la soledad o el simple temor a generar una situación desagradable, uno de los miembros de la relación  puede establecer un dominio perverso sobre el otro, que puede que le otorgue a la persona “manipuladora” una sensación de “control” pero que terminará lesionando gravemente la cofianza de la relación.

Sin embargo, a menos que uno sea muy masoquista o tenga serios problemas para asumir la responsabilidad de su vida, rápidamente se aburrirá de alguien que recurra sistemática (y monotónamente) al chantaje emocional.

El chantaje

¿Cómo saber si eres víctima de chantaje emocional?

Como hemos explicado, el chantaje emocional es casi un matiz más de las relaciones humanas, y es que , según ciertas clasificaciones , hasta una solicitud de matrimonio “ si te casas conmigo te voy a hacer la mujer más feliz del mundo” puede caer dentro de  las frases típicas de chantaje emocional, que según la autora Susan Foward (Chantaje emocional, Cuando el amor es odio, Padres que odian, etc) , en este caso sería del tipo de chantajista “seductor” que es el que te promete cosas para que hagas lo que quiere .

Pero, mucho cuidado, porque el tipo de chantajista más peligroso e inconsciente es el tipo “víctima” que habita en nuestra psique desde que somos pequeños, ya que con suerte (sí, con suerte, porque al parecer quien no es víctima de un “manipulador”, que es el que nos hace hacer cosas que no queremos hacer, pareciendo que sí queremos hacerlas, es víctima de un “sádico” o “controlador” que no recurre a la manipulación, sino a la “violencia” para conseguir sus fines). 

Toma nota: Cómo reconocer las relaciones tóxicas

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