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El concepto de supersticiones, se utiliza muchas veces de forma despectiva para definir una serie de creencias que tiene la gente y que entran en la categoría de lo mágico. Sin embargo, si muchas de ellas perviven en el tiempo, alguna razón debe haber, o como afirman en Galicia: “no creo en bruxas, pero haberlas haillas”. La mayoría de las personas se negarían a ponerse un jersey recién lavado si se enteraran que éste perteneció a alguien tan malvado como Adolf Hitler y ello se debe a porque “supersticiosamente” sospecharían que algo de la maldad de ese personaje podría quedar impregnado en la prenda.

las supersticiones

Podríamos entender la superstición como una creencia contraria a la razón, ya que seguramente es injusto culpar a un gato negro que se nos cruza por delante y del mismo modo, es casi imposible pretender que un matrimonio funcione solamente porque nos pusimos algo nuevo, algo usado y algo prestado. La palabra superstición proviene del latín y significa literalmente sobrevivir a algo o ser testigo de algo.

supersticiones

Supersticiones universales

  • Derramar sal: Desde tiempos muy antiguos, la sal ha sido considerada un elemento clave en la supervivencia de las personas. En la antigüedad, cuando no existían frigoríficos era la manera de conservar los alimentos en perfecto estado. Pero también era la manera de hacerlos más comestibles y sabrosos. Se dice que cuando los romanos arrasaron con el imperio cartaginés, arrojaron sal en el suelo para que ninguna planta volviera a crecer. Otras versiones nos recuerdan que durante mucho tiempo la sal sustituyó al dinero y es de ahí de donde proviene el término “salario” por lo que claramente, derramarla es un signo de desprecio por la riqueza y un mal augurio en cuanto a la prosperidad. Por esta razón, se recomienda cuando se nos cae, lanzar un poquito sobre nuestro hombro izquierdo con el propósito de cegar al diablo antes de que se dé cuenta de la situación.

espejo y supersticiones

  • Ventajas la sal: Pero la sal también es un elemento purificador. Por eso, muchos lectores de tarot “limpian” sus cartas poniéndolas al sereno sobre un vaso de agua con sal, de tal forma que sus cristales absorban las malas energías acumuladas en el mazo. En algunas partes del mundo, se acostumbra a fin de año, regar pequeñas cantidades de sal en todos los rincones de la casa para que absorban las malas energías y barrerlas concienzudamente a fin de año fuera del hogar. Con ello, se pretende garantizar la buena suerte del año que se avecina.
  • Gato negro: El gato siempre ha sido un animal misterioso, en el antiguo Egipto había un dios en forma de gato y este animal fue tratado como una deidad. Con en el establecimiento del cristianismo, todo lo relacionado con las antiguas religiones fue considerado maligno y demoníaco. Su desconcertante mirada y su habilidad para sobrevivir a caídas o esconderse de sus captores, pronto le granjearon la fama de tener incluso siete vidas.

Gato negro y supersticiones

  • Romper un espejo: Los espejos siempre han tenido un carácter mágico. La posibilidad de vernos reflejados, aún hoy en día, en plena era tecnológica, no deja de parecer milagrosa. En tiempos antiguos, existía una mancia adivinatoria basada en el poder de los espejos que no fue la madrastra de Blancanieves la primera en probar. De alguna manera, se pensaba que ese reflejo era un expresión del alma de la persona que se manifestaba en él, por lo que al quebrarlo se estaba atentando contra la propia vida.
  • Escaleras: El origen de ésta creencia tiene varias fuentes. En la antigüedad los patíbulos, es decir, los sitios donde se ahorcaba a los condenados, debían ser muy altos por lo que se necesitaba la ayuda de una escalera de pared para ajustar bien la soga. Posteriormente, para descolgar a las víctimas. Lo más probable es que si alguien descuidadamente pasaba por debajo de la misma, terminara tropezando con algún “ahorcado”.

supersticiones y origen

  • Pata de conejo: En tiempos antiguos, se acostumbraba que los animales de granja, vacas, ovejas, liebres y gallinas entraran libremente a las casas de los campesinos para que la familia pudiera aprovechar el calor corporal de los animales durante los duros inviernos de Europa del norte. En la antigua Inglaterra, se consideraba a las liebres como animales mágicos y se criaban con gran esmero. Las mujeres tenían la costumbre de poner en su regazo a dichas criaturas para darse calor y de esta manera, las brujas aprovechaban mencionada costumbre para, metamorfoseadas en éste animal, robar la leche de las mujeres recién paridas. De estas creencias se deriva que una pata de liebre tiene virtudes mágicas, ya que también se creía que los huesos de las patas de estos animalitos eran buenas para todo tipo de males reumáticos. Debido a su parecido, mencionada costumbre se extendió a los orejudos primos de las mismas, los conejos.

supersticiones

  • Pie derecho: Durante mucho tiempo se ha creído que a la derecha se encuentran los elegidos por Dios y el camino al paraíso. Los romanos basaban sus presagios del vuelo de las aves, en el lado hacia el que éstas volaban, si era el lado derecho era un buen presagio, si era el lado izquierdo era negativo. En el siglo XIX los marineros sólo subían al barco por estribor, es decir por el lado derecho y a ninguno ( se sabe lo supersticiosos que son los marineros) se le hubiese ocurrido subir por babor (es decir, por el lado izquierdo). De ahí, la costumbre de arrojar sal por el lado izquierdo cuando se nos derrama, con el fin de cegar al diablo que anda por ese lado.

 

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