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Visitas de la sección Los gatos, maestros espirituales 5 Comentarios

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Todos los seres del reino animal son maestros de vida. Nos enseñan acerca de lecciones que a veces, como humanos, metidos en nuestra racionalidad, no somos capaces de apreciar. Y ellos deciden acompañarnos para ayudarnos en tal tarea, porque ellos no atienden a razones precisamente y han elegido servir y ayudar en este plano de conciencia. Son seres, en algunos casos, más evolucionados que nosotros mismos.

Cuando hablamos de mascotas, normalmente nos posicionamos y nos dividimos entre aquellos afines a los perros y los que lo son a los gatos. Como todo en la vida, hay excepciones claro está, y la lista de preferencias sobre qué animal es tu mascota preferida, puede ser muy variada y extensa. Pero en esta ocasión, nos detendremos a observar el papel que cumplen esas bellas criaturas felinas, los gatos, cuando decidimos tenerlas como compañeros de convivencia.

Al perro se ha identificado desde siempre como ese animal fiel que intenta proteger nuestra seguridad física, sin embargo, poco se habla de que el gato también se encarga de velar por nuestra protección, pero no precisamente del mundo físico, sino del energético. Y es que estos increíbles animales son considerados desde la antigüedad como los guardianes espirituales de la humanidad.

los gatos europeos

La enseñanza de los gatos acerca del amor incondicional 

Cierto es que los gatos despiertan pasiones ambivalentes, ya que existen los amantes confesos de los felinos y están los que sienten por este animal más rechazo que empatía. Y en este último caso, existen varias razones que pueden motivar esta apreciación hacia los gatos.

  • Una de ellas es porque la relación del gato con los humanos va más allá de estereotipos físicos y al tener este animal una conexión con las energías invisibles, está condicionado irremediablemente a la palabra “misterio”. Es por esto que aquellos que no se relacionan bien con su inconsciente, o son demasiado racionales, o bien, le tienen miedo a todo lo desconocido o sobrenatural, no soportan a los gatos, porque ellos ven mucho más allá de lo físico, porque tienen la capacidad de conectar con todos los planos.
  • Asimismo, la relación emocional que se establece con un gato es diferente a la que existe entre un perro y su amo. Para empezar, los gatos no sienten que tengan un amo, emocionalmente son independientes y no demuestran esa sumisión que muestran los perros. Precisamente esa característica hace que los gatos despierten en los humanos premisas tales como que éstos son animales interesados, desconfiados, egoístas, desconsiderados, etc, etc… produciendo una inevitable animadversión hacia ellos.
  • Sin embargo, los gatos son unos grandes maestros que nos enseñan el verdadero significado de lo que significa amar incondicionalmente. Los perros evidentemente también lo son, pero su enseñanza es diferente. En el caso de los gatos, gracias a ellos aprendemos que el amor y el respeto van unidos de la mano y que asimismo ha de ser libre, no sumiso.

los gatos y su legado espiritual

Quién conviva con gatos estará de acuerdo en que la relación que se establece con ellos atraviesa varias fases, dónde primero se ha de conquistar su confianza y su respeto para que luego sea capaz de demostrarte todo su afecto, y siempre y cuando él así lo sienta y no, cuando tú lo desees o se lo impongas. Los gatos son altamente sensitivos, inteligentes y difícilmente se les puede engañar. Puede percibir perfectamente si la demostración de cariño es falsa, agresiva o basada en el miedo, defendiéndose así de la malintencionada caricia. Cuando un gato te ofrece libremente todo el amor que es capaz de dar, realmente se convierte en una experiencia maravillosa.

  • Desde el punto de vista emocional, aquellas personas que tienen alergia a los gatos, se identifica en ellas un bloqueo inconsciente que inhibe su capacidad natural para recibir amor, en otras palabras, son personas que les cuesta abrir las puertas de su corazón para que el amor entre, pero no lo saben y la alergia es un aviso que el inconsciente envía a través del cuerpo para que nos hagamos conscientes de tal bloqueo.
  • El amor incondicional de los gatos se ve reflejado también en el incansable servicio que prestan limpiando las energías densas o negativas del ambiente. Haciendo de filtro en aquellas zonas de la casa que habitan, dónde hay energías estancadas, llegando incluso a enfermarse debido a la cantidad tan grande que pueden alcanzar a limpiar energéticamente. También se dice que nos acompañan en nuestro sueño mientras dormimos, velando por nuestro cuerpo astral. Por eso es habitual verlos dormir en la cama con sus dueños. Y es que, tanto despiertos como dormidos, continúan con su labor de absorber las malas energías.
  • También se ha comprobado que en su glándula pineal poseen mucho mineral de cuarzo, algo que les convierte en trasmutadores de energía y es por esto que son capaces de transformar la energía negativa en positiva, al igual que hacen los cristales de cuarzo. Durante la convivencia doméstica ellos también se encargan de transmitir información a las dimensiones superiores, sirviendo a modo de radares.

El legado mágico y espiritual de los gatos 

gatos magos y brujas

Los egipcios y muchas culturas antiguas paganas tenían una relación de respeto hacia los gatos y es que ellos sabían acerca de sus talentos y conexión con otras dimensiones. En el antiguo Egipto también se prestaba mucha importancia a la muerte y a lo que sucedía después de ella, y concebían a los gatos como los guardianes del inframundo, de ahí su reverencia hacia ellos y que elevasen su categoría a casi divina por cuestiones como ésta.

Sin embargo, con la llegada del cristianismo y luego, entrando ya en la época más oscura de esta Era (o Edad Media, como se conoce comúnmente) los gatos fueron encumbrados como símbolos del mal y otras estúpidas cuestiones con tal de abolir cualquier costumbre pagana e instaurar la fe cristiana como la única religión existente, a base de masacrar e infundiendo la ley del miedo a diestro y siniestro. Desde entonces, este legado inconsciente colectivo sigue vigente en nuestros días y de alguna manera, se sigue identificando inconscientemente a los gatos como “animales peligrosos” o traicioneros, en los que no se puede confiar.

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Nada más lejos de la realidad, cierto es que el miedo que les tenían los antiguos miembros de la incipiente Iglesia Católica estaba basado principalmente en que los gatos perciben una energía que los humanos no somos capaces de sentir, y cabe decir que muchas veces podemos encontrarnos a estos animales en actitudes bastante extrañas como cuando de repente erizan su cuerpo entero sin aparente explicación, o se ponen en posición de ataque ante algo que nosotros no percibimos, o bien, se quedan mirando fijamente el vacío como si estuviesen analizando algo, o de la nada huyen velozmente de un peligro invisible.

Por todo esto, qué duda cabe que los gatos eran los mejores compañeros de brujas, magos, alquimistas y toda aquella persona que creía en la magia y todas sus variantes esotéricas. Que los gatos tienen una conexión especial con el mundo espiritual es casi una certeza y quizás las culturas antiguas como la egipcia tenían razón al apreciar estas cualidades. Intentar dar explicación a algo que no posee lógica es a veces un trabajo de necios. Ante lo evidente, mejor no hacer preguntas, sólo observar y entregarnos con humildad ante lo que desean enseñarnos estos admirables animales domésticos. Y por supuesto, agradecerles toda la ayuda que nos prestan de forma tan desinteresada. Gracias por ser grandes maestros.

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