La vida está llena de decepciones. Es natural. Las personas que nos rodean nos decepcionan con cierta frecuencia. En realidad, no es culpa de ellos sino de las expectativas. No esperes nada de nadie, la clave es dar sin exigir nada a cambio.
Pero no es fácil. Lo natural es enfadarse cuando ponemos toda nuestra confianza en alguien y acaba traicionándonos o decepcionándonos de alguna manera.
¿Qué esperabas? O mejor dicho… ¿Por qué esperabas cosas de ese alguien? Si das sin esperar nada a cambio, las cosas empiezan a suceder.A continuación te damos tres claves del “no esperes nada de nadie”.
Tabla de contenidos
1. Dar no siempre implica recibir
«Da y recibirás», ese dicho suele ser cierto, pero no siempre. A veces darás y no recibirás.
Que hagas algo bueno por alguien no significa que esa persona esté obligada a hacer algo bueno por ti. Tampoco supone que te deba un favor. Es un problema de expectativas.
En lugar de esperar algo a cambio, céntrate en el acto de dar en sí mismo. La satisfacción que supone ayudar a los demás es tu propia recompensa.
Quizá más adelante recibas más, pero simplemente no pienses en ello. Da, avanza y disfruta.
2. Cada persona da de una forma diferente
Además, es importante recordar que las personas damos de forma diferente. Algunos son más evidentes, otros simplemente te recompensan de otro modo que, quizá, no es el que tú esperabas.
Por suerte o desgracia, la vida no es como esperas. La vida es. Sin más.
Evita juzgar al otro. A cambio, piensa que esa otra persona te está dando a su manera. O puede que no te de absolutamente nada.
La clave pasa por desvincular la felicidad del resultado. Cuando conseguimos eso, somos libres de dar sin ataduras. Sin duda, esa es la mejor forma de dar.
3. Esperar cosas te condiciona y debilita
Imagina que tienes arraigada esa costumbre de dar esperando algo a cambio. Mucha gente funciona así.
El problema surge cuando das por primera vez y la otra parte no te recompensa como esperabas. ¿Qué haces luego? No le vuelves a dar. Esperarás que te envíe alguna recompensa.
Obviamente no hablamos necesariamente de dar algo material. Puede ser un halago, una llamada, el inicio de una conversación o simplemente una sonrisa.
Actuar así, esperando algo del otro, condiciona tu comportamiento y te impide ser tú mismo.
No esperes nada de nadie y cualquier recompensa será inmensa. No esperar nada de nadie es una mentalidad muy liberadora.
Cuando no esperas cosas de los demás, nunca te decepcionas. Y lo que es mejor, cualquier pequeña recompensa te sabrá a gloria.
Dar y avanzar, sin mirar más allá.
Además, no esperar nada de los demás te permite centrarte en tus propios objetivos y ambiciones. Esto no quiere decir que nunca debas tener esperanzas o sueños para el futuro. Sin embargo, si pones tu felicidad en manos de los demás, siempre te sentirás decepcionado.
Como ves, es mucho mejor encontrar la satisfacción dentro de ti mismo. Con esta forma de manejar las expectativas podrás ser más feliz y vivir con menos estrés. Ve poco a poco. No esperes nada de nadie y tampoco de este “método”. Tan solo aplícalo, puede que te sorprenda la recompensa.

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