Instantáneamente puede venir a tu mente: “voy a engañarlo, se lo merece”. La infidelidad suele ser la vía de escape para algunas personas.Una forma de venganza. Una vía errónea en el 100% de los casos.
¿Por qué? Recurrir a la infidelidad para vengarse de alguien por algo que ha hecho solo trae problemas. Problemas para ti, no para él. Te los contamos.
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La infidelidad nunca es la respuesta
La infidelidad se suele ver como la salida fácil a una relación difícil o infeliz.
- Porque él te ha puesto los cuernos.
- Porque no te da lo que necesitas.
- Porque te trata mal.
Sin embargo, engañar nunca es la solución.
No solo hace daño a la persona a la que traicionas, por la cual quizá no sientas ya ningún aprecio, el problema es que también te afecta a ti.
Piénsalo. Trabajar para resolver vuestros problemas de forma sana y constructiva es siempre la mejor opción. Te harás más daño a ti que a la persona a la que intentas herir.
“Dos errores nunca hacen un acierto”
Este viejo dicho da en el clavo. Podemos ser rápidos a la hora de arremeter contra alguien que nos ha herido, pero al hacerlo, solo acabamos haciéndonos daño a nosotros mismos.
A menudo utilizamos el “ojo por ojo”, pero eso tiene consecuencias que irán mucho más allá de lo que imaginas.
Puede hacerte sentir enfadado y frustrado, es posible que la infidelidad por venganza dañe a otras personas de tu entorno (amigos, familia, etc.) y cabe la posibilidad de que al que intentas herir tan solo sienta lástima por ti, puede que esa infidelidad le resbale por completo.
Así que la próxima vez que tengas la tentación de vengarte con una infidelidad, recuerda que no vale la pena el precio que tendrás que pagar.
Aprende a controlar tu ira y frustración
La infidelidad suele causar un enorme dolor y sufrimiento, por no hablar de una gran confusión y rabia. Por eso, a menudo se utiliza como arma.
Sin embargo, solo es el resultado de la ira y la frustración no resueltas en ti mismo. Es importante que encuentres formas sanas de afrontar esas emociones.
“Embotellarlas” solo las empeorará y a la larga pueden llevarte a actuar de forma destructiva. En lugar de traicionar a tu pareja, háblalo:
- ¿Quieres una solución? Las palabras son el camino.
- ¿Crees que es el punto y final? Sé valiente, da el paso.

Hazlo por ti, la infidelidad no es el camino
Afrontar tus emociones de forma constructiva siempre es mejor que recurrir a la infidelidad.
La ira y frustración que escondes en tu interior no mejorarán vengándote con una infidelidad, al contrario. Con el tiempo, saldrá a la superficie y serán más complicadas de gestionar.
Por eso, el único camino es observar por qué están ahí esas emociones y tomar medidas para solucionarlas. Vengarse con una infidelidad siempre genera más problemas. Hablando con tu pareja y tomando decisiones proactivas te sentirás mejor.

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