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La vida de Jiddu Krishnamurti es sin duda la vida de uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX.

Descubierto en su niñez por los polémicos miembros de la Sociedad Teosófica, Annie Besant y Charles Leadbeater, quienes vieron en el niño nacido de Madanapalle (en la India colonial) al futuro líder espiritual del mundo y a la reencarnación del Señor Maitreya.

Charles Leadbeater afirmaba que el preadolescente de 14 años Jiddu Krishnamurti tenía un aura excepcional. Ambos místicos de la Sociedad Teosófica toman al joven Krishnamurti bajo su ala protectora y lo introducen en el mundo místico de la Sociedad Teosófica.

Fotografía del joven Krishnamurti

Krishnamurti durante su juventud.

Los orígenes místicos de Jiddu Krishnamurti

Krishnamurti fue nombrado Krishna según la tradición más ortodoxa de la religión hinduista, en honor a Sri Krishna debido a que, como el Dios, era el octavo hijo.

Sus padres eran de la casta brahmánica, que es la primera de las castas hereditarias de la India, eminentemente religiosa (a la que Brahma impuso el estudio y la enseñanza de los Vedas) y la más importante de la religión hinduista.

Lamentablemente, para el futuro maestro, su madre muere cuando solamente tiene diez años, aunque Krishnaji (como le decían) aseguraba verla mucho después de su fallecimiento.

Su padre y cómo Jiddu Krishnamurti llegó a la Sociedad Teosófica

Su padre, como buen hombre interesado en lo místico y lo espiritual pronto le hizo miembro de la Sociedad Teosófica, y más adelante, ya viudo y jubilado de sus oficios tradicionales, se ofreció insistentemente a cuidar un terreno perteneciente a la Sociedad. Ante lo que describió posteriormente Besant como su gran insistencia, la Sociedad accedió a contratarlo para cuidar el terreno que la Sociedad teosófica poseía en al provincia de Adyar.

El descubrimiento de Leadbeater y el escándalo posterior

Charles Leadbeater era uno de los más influyentes miembros de la sociedad teosófica y cuando Krishnamurti se muda con su padre a Adyar, es “descubierto” por Leadbeater, que inmediatamente renombra al joven Krishnamurti como Alcyone, dedicándose a investigar las vidas pasadas de Alcyone, las cuales publica posteriormente en la revista El Teosofista.

La Sociedad Teosófica se había hecho cargo de la educación de Krishnamurti y acompañándolo fiel y constantemente, se encontraba su hermano Nytia.

Leadbeater y Annie Besant consideraban que el joven Krishnamurti era un mesías, creando la Orden del Sol Naciente con el fin de preparar la venida del instructor del mundo, que no era otro que el propio Jiddu Krishnamurti.

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El viaje a Inglaterra y la separación de su padre

La Sociedad Teosófica se había hecho cargo de la educación de Krishnamurti y acompañándolo fiel y constantemente, se encontraba su hermano Nytia.

Sin embargo, cuando deben ir a Inglaterra a proseguir su educación, su padre lucha infructuosamente por conservarlos cerca, perdiendo un juicio y debido a esto peligrando su puesto en la Sociedad Teosófica.

Nytia y Krishnamurti viajan a Inglaterra, en donde el joven es agasajado por importantes personalidades de la época y continúa su educación a cargo de la sociedad teosófica.

hombre la religión hinduista contempla la puesta de sol

El presidente de la Orden del Sol

Nombrado Presidente de la Orden del Sol viaja y da conferencias por el mundo entero, imbuido en su papel de maestro de la humanidad. Krishnamurti se llega a creer, y actúa con verosimilitud, el papel de mesías y de salvador de la humanidad que le habían atribuido Besant y Leadbeater.

Iniciado y entrenado en los vastos conocimientos espirituales de la Sociedad Teosófica, a su llegada a California, Jiddu experimentará una serie de eventos espirituales que lo acompañarán el resto de su vida.
Muerte de su hermano y renuncia a la Orden Teosófica.

Sin embargo, un evento marca un antes y un después en el camino espiritual de Jiddu Krishnamurti y es la muerte de su hermano, la muerte del ser que según los visionarios y profetas de la Orden Teosófica, estaba destinado a acompañarlo en su camino mesiánico.

Nytia, bajo una terrible tormenta, muere de tuberculosis el 13 de noviembre de 1925. Este hecho propina un duro golpe a Krishnamurti, quien apenas entrando en la treintena acaba de perder a su única familia, después de no haber vuelto a ver su padre ni a los tres hermanos que dejó en la India.

Estos sucesos le hacen cuestionarse el supuesto acceso que tenía a Buda y a Cristo, o la capacidad profética que le atribuyen sus “descubridores” Besant y Leadbeater, por lo que sus conceptos de lo espiritual y lo terrestre experimentan una revolución total.

A la edad de 33 años, decide renunciar a su puesto en la Orden del Sol y devolver todos los regalos y honores que su pertenencia a la misma le había legado.

Krishnamurti y el camino del autoconocimiento

A partir de entonces y libre de cualquier dogma o pertenencia, Krishnamurti declara que él no tiene ni religión, ni país, ni filosofía; escribe numerosos libros y dicta conferencias en el mundo entero granjeándose la admiración y el respeto de figuras tan emblemáticas como Kahil Gibran, Henry Miller, Indira Gandhi o Adolf Huxley, quien fuera uno de sus grandes amigos.
La filosofía de Krishnamurti es extraña porque él no la llamaría filosofía, ni conocimiento y mucho menos se llamaba a sí mismo un maestro, aunque lo era.

“Está la autoridad del gurú, la autoridad del grupo político, la autoridad de los padres y de la opinión pública. Cuanto más antigua es una civilización, tanto mayor es el peso de la tradición, con su serie de imitaciones; y, estando agobiada por ese peso, la mente de ustedes jamás es libre. Pueden hablar de libertad política o de cualquier otro tipo de libertad, pero como individuos nunca son libres para descubrir por sí mismos; siempre están siguiendo, siguiendo un ideal, siguiendo a algún gurú o maestro, alguna superstición absurda.”

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