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Maravillas de la Luna . ENSEÑANZAS E INFLUENCIAS DE LA LUNA  (Parte II)

A continuación de nuestro articulo Enseñanzas e Influencias de la Luna seguimos analizando el manto de belleza que cubre la luna, intentaremos ir comprendiendo todo lo que la envuelve.

En todo ciclo-luna existe un proceso de síntesis y transfiguración. En este sentido es curiosa la atribución que hace la Astrología hindú a las cualidades de la luna, relacionándola con lo mental. Así se comprende también que esté ligada al signo más mental del Zodíaco (Virgo) y a la inteligencia de los sistemas vivientes, de los que nosotros, como humanos, formamos parte.

El aspecto de la energía-luna en nuestras vidas, se manifiesta muy visiblemente en la forma creativa que cada uno se expresa.

Dentro de la psique familiar, la parte más notoria es la que tiene que ver con el tiempo y la dedicación que se destina al cuido de lo nuevo, de lo que nace, de lo que necesita protección. Un ejemplo: el instinto natural que proyectamos en la supervivencia -en todos los sentidos, no sólo en la material- de nuestros hijos. Luego, a nivel psíquico (en lo que se puede considerar los entresijos del destino) esta energía se hace presente cuando impera lo esencial, lo  necesario -si es que vivimos conscientemente- para consumar experiencias personales que nos han servido hasta cierto momento de evolución en nuestro camino personal, pero que sentimos intuitivamente que hemos de superar para abrirnos a otros niveles de vivencia, de consciencia de enseñanza. Dentro de estas experiencias personales viejas, están contenidas no sólo las cosas que debemos soltar, sino las personas que acompañan o forman parte de esas cosas. Por lo que el desapego cíclico es una enseñanza fundamental del proceso-luna.

El destino, por tanto, es algo que creamos cuando no vivimos centrados en la espiral de la simple rutina de lo cotidiano o de la supervivencia más básica, es decir, sólo inmiscuidos en roles oficiales o preestablecidos; viviendo la vida que se espera de nosotros, o que diseñaron familiares, legisladores o legados culturales  de tradiciones o costumbres repetitivas.

maravillas de la luna

Maravillas de la Luna

Esa forma de vivir que da lugar al automatismo reincidente como el de una noria, se puede manifestar de manera problemática -por la ley natural de la ambivalencia- cuando ha transcurrido  el tiempo de pasar a arriesgar en otras vivencias, y seguimos anclados en un presente caduco. Un ejemplo muy gráfico lo tenemos en el feto, que hasta convertirse en niño, el vientre materno le sirve de protección. Una vez pasadas las nueve lunas, si no nace, corre el riesgo de que el mismo hábitat imprescindible  que configuró su vida, se le vuelva letal.

Enlazándolo con el aspecto lunar, estaríamos hablando de las limitaciones que pueden encarcelar la vida del adulto en las experiencias de “no nacer” llegado el tiempo indicado, y morir por tanto, dentro de la representación simbólica del vientre materno,que se correspondería con la incapacidad, la falta de seguridad, la apatía o  el miedo, para salir a la aventura de lo desconocido.

Es la ley de ambivalencia entre la fina capa que separa la protección, del peligro: todo aquello que protege, en la etapa que es necesaria, se convierte en inercia mortal, si se estanca, si no sigue el flujo natural de la vida, si no se pasa a la etapa siguiente.

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Podemos aprender entonces, que la luna, como toda creación inteligente, es equilibrada, por tanto posee los atributos de posibilidades y condiciones, porque cuenta con la capacidad para relacionar las distintas funciones de manera organizada, encadenando todos los resortes del proceso. Ninguna de las dos funciones (posibilitar y condicionar) predomina por más tiempo del debido, para dar lugar a procesos armónicos. Si alguno prevaleciera sobre el otro, significaría destrucción para la naturaleza, para todo lo que está influenciado por ella. Es por consiguiente, dual, y por eso es bastante conocido el concepto de sus “dos caras”. Esta ley opera en todos los procesos en los que participa la luna, incluidos los nuestros como personas totales.

Este “renacer” para que se efectúe con éxito, debe abarcar también nuestra parte biológica en sus diferentes aspectos: afectivos, mentales, ideales, creencias… El estancamiento en estas parcelas tan íntimas y particulares, puede dar lugar a problemas muy desequilibrantes, donde se corre el riesgo de quedar atrapado en la inercia de repetir patrones de memorias de nuestro pasado, haciendo dificultosa no sólo nuestra vida, sino la de todas aquellas personas que se relacionan con nosotros a niveles importantes. Las carencias o características de todo ello las podemos encontrar a nivel particular, en la  información que nos proporciona la carta natal, indicándonos cómo estaba aspectada la luna en cada signo, el día y la hora exacta en que nacimos.

Si prestamos atención a la Naturaleza, nos damos cuenta que todo en ella fluye para que la manifestación de LA VIDA sea posible. Y también advertiremos que todo aquello que se detiene, se estanca, y pasa a otro estado de la existencia que nada tiene que ver con la manifestaciones de las múltiples posibilidades que contiene LA VIDA.

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